Hace una horas, de forma intempestiva y totalmente inesperada Boston, mi gatito se fue al cielo de los gatos. Habíamos jugado durante el día y nos dimos una gran siesta sin saber que sería la última vez que dormíamos juntos.

Salí a comprar unas cosas rapidito por la tarde y al volver a casa, estaba acostado en el piso con Minos su hermano haciéndole guardia. Lo llamé y no respondió. Al instante supe que algo andaba mal. Salí como una loca llorando con él en brazos intentando revivirlo. Fuimos a una veterinaria y luego a otra. Llamé hasta al 911 pero por lógica me dijeron que no atendían emergencias de animales. Cuando por fin di con una veterinaria abierta, los doctores ya no pudieron revivirlo. Estaba sano, perfecto, gordito y comelón. Los médicos no pudieron decirme que le pasó. Y no quise que lo trastearan más. Total, ya se había ido.

Mis lágrimas mojaron su cuerpo aún tibio. Lo abracé con fuerzas y lo dejé partir. Con amor pude decirle gracias.

Gracias por estar ahí cuando tuvimos que salir de nuestra casa, cuando me divorcié, cuando firmé mi primer contrato, cuando se enfermó mi hermana y cuando se murió mi madre. Hasta leí junto a mi gatito mensajes de alguno de mis romances en turno. ¡Cómo me entendía!

Estoy con el corazón desbaratado. Siento que me han agarrado a golpes y que se han llevado una parte importantísima de mi vida. Mi minino significaba tanto para mi.

Lealtad, amor incondicional, protección, seguridad. Todas las cosas maravillosas que a veces los seres humanos no somos capaces de entregar el supo dármelas a mi. Y yo a él. Fuimos cómplices y amigos. Mi leoncito miniatura.

A ustedes que siguieron este amor gatuno les pido recen por mi Bostoncito para que Dios le de un lugar especial en el paraíso de los gatos porque él se lo merece todo. Me quedo gracias a Dios con Minos su hermano a quien también queremos mucho y a quien vamos a querer mucho más.

Estos episodios nos recuerdan la fragilidad de la vida y como de un momento a otro nos cambia todo. Por eso, digámosles cuanto los queremos a quienes nos hacen FELICES. Amigos, primos, padres, hermanos, perros y gatos.

Gracias Boston de mis amores por todo lo que me diste, por tantas alegrías y por estos 8 años de ternura inolvidables…

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