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El rostro de Mayra del Socorro Rodríguez era el retrato vivo del dolor. Su marido, un anciano de 81 años, la golpeó inmisericordemente con un tubo y un martillo. Le abrió la oreja izquierda, la frente y la mejilla. La golpiza le dejó un brazo roto y enyesado, la mandíbula desbaratada y dos piezas dentales fuera de la boca.

Me recibió en su habitación de un hospital de Miami el mismo día que logró levantarse por su propio pie y sentarse en una silla sin ayuda.

“Yo no sé porque me atacó de esa forma. Yo estaba acostada descansando y el simplemente comenzó a golpearme con un tubo. Como pude, gateando me escurrí hasta la sala en donde con un martillo siguió golpeándome. Quería sacarme los ojos. Sentía los golpes por todos lados y yo le gritaba ¿porqué me haces esto?”

Con lujo de detalles, la señora de 62 años me contó que gracias a sus gritos desesperados, sus vecinos llamaron a la Policia y uno de los agentes abrió a patadas la puerta de su vivienda donde encontró a su marido literalmente con las manos en la masa. El hombre tenía el martillo en la mano y estaba arriba de ella golpeándola. Se lo llevaron preso acusado de intento de asesinato.

“Yo quería divorciarme hace tiempo. De hecho interpuse la demanda pero no prosiguió porque una de las muchachas de la Corte me dijo que si me divorciaba, la pensión que sería para mi hijo menor de edad se perdería y que como él ya era un anciano mi muchacho se quedaría sin ningún apoyo para continuar con sus estudios. Durante años fui víctima del abuso emocional, sicológico y económico”.

Mientras me contaba su historia, las lágrimas estaban al borde de mis ojos. ¿Quién puede merecer semejante maltrato?

“Él tenía resentimientos conmigo. Decidí seguir con el a cambio de que nos apoyara con la renta pero le dije que no habría sexo ni nada. Entonces empezó a alegar que yo le era infiel. Yo me la paso trabajando limpiando casas. He sido el sostén de mi familia incluyéndolo a él que no trabaja desde hace mucho y no le he sido infiel. No tengo tiempo para eso.

¿Y si lo hubiera sido? ¿Es un motivo válido para asesinar a alguien o intentar acabar con su vida?

Pasará mucho tiempo antes que esta mujer pueda volver a trabajar. ¿Podrá reponerse de sus heridas físicas? ¿Y las que tiene dentro de su corazón y su alma…quien se encargará de ellas?

No hay palabras que describan mi indignación ante un acto de violencia doméstica tan salvaje. Me aterra pensar en que el hombre pueda salir libre y quiera rematarla.

“Yo tengo miedo señora. Si ese hombre sale de la cárcel…me va a volver a matar…porque él ya me mató”.

Tenemos mucho trabajo como sociedad y como padres. No podemos seguir callando ante el maltrato del tipo que sea.

Si esa mujer fuera mi madre, mi hija, mi hermana…yo misma ¿qué haría? Como responder ante algo que en verdad me resulta inconcebible. Aplaudo el valor de esta mujer en contar su historia pues hay que empezar por algo. Negarse a continuar en el silencio….puede ser un buen principio.

Para ver la entrevista con Mayra visite América TeVe

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