Otra vez, amaneciste llorando. Se que estás sufriendo mucho porque ya no estoy contigo. Aunque no quiero verte triste comprendo lo que sientes. Yo habría estado igual, es más, como cuando te ibas de vacaciones seguramente habría dejado de comer hasta volver a verte y reunirme contigo.

Pero tú no puedes alcanzarme mamá. Mis hermanos terrenales necesitan de ti. Yo estoy muy bien con todos los que se nos adelantaron. Simba, Rosegirl y mi abuela Yoyis. Me recibieron con amor. Desde aquí los vemos y cuidamos de ustedes.

No pienses que porque no me ves voy a estar lejos de ti. Observa con amor las lagartijas, aquellas que me volvía loco persiguiendo, los patos que visitan la terraza y a los que me gustaba mirar o las tiras de las chamarras de mi hermana o tus pijamas con las que tanto jugaba. Seguramente esbozarás una sonrisa.

Soy aquel susurro ronroneante que te acompañó al dormir. No lo dejes escapar. Escucha al viento mamá, mi maullar estará por siempre en tu memoria. Estoy en ese sol que alumbraba mi carita y que me encantaba recibir a través de las ventanas. Recíbelo tú también en cada amanecer como un beso mío. Mis besitos de mariposa.

Al despertar, cuando tomes tu café, siente en tu espalda mi calor. Recuerda con ternura mi cabeza reposada entre tus piernas y las canciones de cuna que te encantaba cantarme. ¡Fui tan feliz arropado entre tus brazos!

Gracias por cuidar de mi cuando me enfermé. No reparaste en gastos para que sanara mi pata…y eso que te había roto la televisión. No fue mi culpa y tú lo sabías, un trueno en aquel huracán me asustó mucho.

A todos los que visitaron nuestra preciosa casa diles que perdonen mi mal humor, lo que pasa es que te quise siempre solo para mi. El amor puede ser egoísta. A mis tías Patricia Vero Karina y Mac gracias por sus regalos y su cariño.

A Angela y Diego mis hermanitos humanos que compartieron tu amor conmigo los tengo en el corazón, ese que me falló no se porqué. Da igual mamá, el momento había llegado. A pesar de tu dolor pudiste darme ese último abrazo, sentí tus labios posarse en mis bigotes. Tus lágrimas fueron el agua para arrancar mi camino al cielo de los gatos.

Por ahora cuida de Minos, mi hermano gato. Ha perdido a un compañero y se que andará tristeando ¡ya no tendrá quien lo fastidie!

Y cuando llegue el momento, abre las puertas de la casa para otro felino como yo. Que mi presencia en tu vida no impida que des abrigo y ternura a otros gatitos que como yo, necesitarán de ti.

Ya estoy con el creador de cielo, tierra, mares y seres vivos. Despídeme de todos. Que me recuerden gruñón y consentido. Un líder, el mejor de la camada, un pequeño leoncito.

Estoy bien, estoy feliz y prometo que cuando llegue tu hora, estaré gozoso esperándote en el puente, al final del arcoiris…para cruzarlo, juntos…

¡Hasta algún día mamá!

Te amo, Boston…

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