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No calumniarás. Ese debería ser otro mandamiento divino que supere al “no mentirás” y que incluya conceptos de “no intrigarás”, “no chismearás”, “no repetirás”, etc, etc, etc. Supongo que todos hemos sido víctimas de chismes y calumnias. Ahora, ¿cómo enfrentamos estas habladurías?

Hace poco, una amiga aseguró ante otras amistades que una persona a la que todos conocemos tenía una relación extra marital con otra persona también conocida. El chisme estaba en su punto y todo mundo dio su “valiosa” opinión sobre los personajes en cuestión. En cuanto la chismosa se fue, todos empezamos a “chismear” sobre ella.

¿Cómo es posible que asegure semejante cosa? ¿Qué sabe nadie de lo que sucede tras la puerta de cada casa o en el corazón de los demás? Y si de verdad nos han confiado una situación de ese nivel…¿porqué lo repetimos? ¿Porqué intrigamos de esa forma? Y es que, perdónenme que lo diga de esta manera, pero prestar oídos a las calumnias es formar parte de la intriga.

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Lo más simpático del caso es que poco después vinieron a contarme que la persona que dijo el chisme también había tenido una relación extra marital con un señor que todos conocemos y que es un ejemplo de decencia y valores familiares, al menos a simple vista. Yo estoy segura que con tal de fastidiar a la chismosa se inventaron semejante calumnia y se llevaron “entre las patas” como vulgarmente se dice, a una persona que no tiene “vela en el entierro”. De nada valió que yo les dijera que era imposible porque el señor es muy correcto. La calumnia ya está ahí.

Por este tipo de intrigas se han destruido matrimonios, familias se ha separado, amigos se han distanciado y alguno que otro hasta ha perdido su empleo. Yo pienso que no podemos meter las manos al fuego por nadie porque ninguno estamos exentos de tener tropiezos y cometer errores. Además, tampoco podemos saber a ciencia cierta lo que pasa en la vida privada de nadie, pero si podemos dudar de todo lo que se nos dice…con mala intención.

Es muy fácil dañar la reputación de una persona y reconstruirla puede tomar mucho tiempo. Lo peor es que una mentira repetida tantas veces termina convirtiéndose en una verdad o una leyenda popular.

“Te lo juro. Es gay. Tiene hijos y esposa, pero es gay. Hasta me iban a enseñar la fotografía donde se ve besándose con otro hombre”.

¿Viste la fotografía? Le pregunté a mi primo que me vino con una afirmación que me dejó pasmada. “No, la verdad no la vi”. ¡Entonces!….

En mi opinión la mejor forma de lidiar con una calumnia es o bien acudiendo a la raíz del problema o simplemente dejarlo pasar y aclarar las cosas exclusivamente a la gente que vale la pena. Dice Cervantes en su Quijote, “dejan que los perros ladren Sancho, es señal de que vamos avanzando”.

No soy nadie para dar lecciones de moral, también llevo a cuestas uno que otro pecadillo, pero la vida y la experiencia me han llevado a cuestionarme todo, absolutamente todo lo que se me dice e intento simplemente no juzgar. Total, “el que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra”.

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Showing 2 comments
  • Zairenna
    Responder

    Excelente descripcion acerca de la “Vida y Obra de un chisme”!!!

    • Diana Montano
      Responder

      Muchas gracias Zairena por leer mi blog.

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