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“Estás ‘gordita’, tienes ‘lonjitas'”, “Mira que rellenita estás”, “Uy estás muy plana”, “¿Pero que tú no piensas mujer?” “Ni para ‘eso’ sirves”, “Te lo advierto, no quiero nada serio”, “Nunca estás lista a tiempo…eres muy lenta”, “Apúrate que mi trabajo sí es importante”.

Aparentemente son palabras inofensivas y sin ganas de ofender. Digamos que son ‘pasivo agresivas’ porque generan una carga emocional muy grande. Son comentarios y frases sueltas que algunos caballeros utilizan despectivamente hacia una mujer. No dudo que en ocasiones los varones también se sientan minimizados por sus parejas pero por lo general, según me han contado no tiene que ver con su apariencia física o su desempeño intelectual. Es raro escuchar a un señor quejarse de que su mujer le dijo que tiene ‘panza’ o que ‘aquello’ no le funciona como antes. Vamos a estar muy claros, todos podríamos quejarnos de cien mil cosas del cónyuge o la pareja del momento pero se supone que estamos en la relación porque nos gustan. Ahora, si te parece gorda, tonta, lenta, obeso ¿no es mejor dejarlo ahí?

Resulta hasta divertido pensar según me han comentado varias amigas que se exija un peso determinado a la pareja cuando ellos mismos están pasados de libras y no son un ejemplo de cuerpos atléticos.

“Mi ex hasta el color del pelo me elegía. Según el, si me dejaba hacerlo a mi me ponía rubia y eso me hacía ver ‘corrientona’. Fue difícil salir de esa relación y ahora solo uso el cabello claro”.

Algunos han tenido hasta el valor de pedirle a sus ex esposas que se quiten el apellido que ellos mismos pidieron que usaran.

“Me dijo que era para que toda la familia tuviera el mismo apellido. Que quería darme su nombre en toda la extensión de la palabra y por eso me lo cambié. Pero cuando nos divorciamos se puso como loco exigiendo que regresara a mi apellido de soltera cuando durante 30 años utilicé el suyo. Las cosas se pusieron tan tensas que tuve que decirle que me demandara civilmente para quitármelo. Y no me lo quito porque no me da la gana cambiar todo mi papeleo ni usar un apellido diferente al de mis hijos”.

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Para otras, los problemas vienen acompañadas de préstamos monetarios.

“La verdad, siempre gané más pero él lo administraba. Me pedía préstamos constantemente y nunca me pagó. Yo trabajaba todo el día y el apenas unas horas” ¿Porqué otro va a ‘administrar’ tu dinero? ¿Qué nos pasa?

No sé si es la edad y la experiencia que esta conlleva pero detecto a miles de kilómetros a un hombre con personalidad abusiva y si por algún motivo me equivoco suelo recapacitar en cuanto usan las palabritas al comienzo de este artículo.

El abuso emocional, sicológico y monetario es tan grave como el físico. No permitas que te abusen de ninguna manera y bajo ninguna circunstancia.

A mí, que soy una talla 4 se atrevieron alguna vez a decirme: “has ejercicio tienes ‘llantitas’ alrededor del vientre”. Ni tarda ni perezosa lo mandé a volar solo para ver si ejercita la poca materia gris que supuestamente tiene.

Di no al abuso. Punto.

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Showing 2 comments
  • Manuel Pijuan-Carreño
    Responder

    Excelente,te felicito por tu blog ,necesario y de exquisito diseño ya te dejaré comentarios en esta nueva plataforma escogida por ti .

    • Diana Montano
      Responder

      Muchas gracias Manuel…

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