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No cabe duda que una persona despechada se vuelve realmente peligrosa. Hace unos días me tocó cubrir un caso en el que una mujer de origen nicaragüense de 52 años aseguraba que un sujeto le quemó el modesto trailer en el que vivía simplemente porque nunca hizo caso a sus insinuaciones sexuales.

“Lleva 4 años persiguiéndome para tener sexo. El viejo asqueroso ese tiene 70 años y yo no quiero nada con el. Mire nada mas como me vino a desgraciar… me dejó sin techo” me dijo doña Martha llorando a mares.

Un video de vigilancia captaba el momento en que Ricardo Pérez, un hondureño que se dedica a la jardinería le prendía fuego a la casa móvil de la mujer. Lo hizo a plena luz del día sabiendo que Martha y otras personas mayores estaban dentro de la vivienda. Por si fuera poco el fuego alcanzó el trailer de los vecinos y también se quemo parte de su propiedad.

“El hombre está obsesionado conmigo. Se ha metido a mi casa para intentar violarme, me ha quemado un vehículo y ya en otra ocasión quemó parte de mi trailer. Ha llegado a golpearme porque me ve con otros hombres”, me aseguró mientras me mostraba fotografías de su rostro amoratado. La golpeó con una pala en la cabeza, el rostro y los brazos.

“He llamado a la policía cada vez que me hace algo. Lo detienen, pero luego paga la multa y sale libre. Lo que pasa es que tiene una hija que trabaja para la Corte y yo soy indocumentada… aquí no hay justicia”.

La familia del sujeto aseguró que Martha y el hombre tenían una relación sentimental y que se separaban y volvían constantemente. “Lo que pasa es que ella lo provoca diciéndole que no y luego que si”, me comentó su yerno. Mientras que una vecina se atrevió a decirme: “el es muy bueno, lo que pasa es que es celoso. Ella tiene la culpa porque no quiere volver con él y porque platica con otros señores”.

Sinceramente parece cuento de locos tomando en cuenta que los hechos ocurrieron en Miami y que la mujer mostró pruebas de que ha denunciado en innumerables ocasiones al señor. Ella niega tener algo con el, pero aunque así fuera el caso ¿por qué seguimos justificando el comportamiento violento de un hombre en base a la conducta de la mujer? ¿Cómo es posible que a pesar de que la mujer dijo que este personaje podía llegar a matarla nadie hace nada?

“Aunque mi trailer está quemado aquí me voy a quedar porque no tengo donde vivir. Y si un día me mata que la justicia divina caiga en todos los que saben lo que pasa y no hacen nada”… Quise decirle que tampoco nosotros podíamos hacer mucho más pero preferí callar y nada, supongo que la justicia divina, también me va a alcanzar a mi.

Este artículo fue publicado en Huffington el 12 de abril 2015

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