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Todavía recuerdo el día en que entrevisté a Jessica Cifuentes, una joven madre que clamaba ayuda para recuperar a su hija de 3 años cuyo padre la había secuestrado. Walter Cifuentes, todavía estaba casado con ella pero ya se habían separado.

“Me dice que para devolverme a la niña tengo que encontrarme con él… Pero yo le tengo miedo”.

Jessica me contó que era víctima de violencia doméstica y que pese a tener una orden de restricción su expareja no la dejaba vivir en paz. Según ella, el hombre usaba drogas y era impredecible.

“Todo el tiempo me amenaza. Le ha dicho a sus amigos que me va a matar”…

Estas confesiones las hizo para las cámaras de “A fondo” de América TeVe… Pero ninguno podía imaginar que Cifuentes cumpliría su amenaza.

El 14 de febrero siguió a su exmujer y vio que ella tenía una nueva pareja. Entonces compró un revolver y hace solo unos días la siguió y le disparo tanto a ella como a su nuevo compañero frente a su hijita que hoy tiene 4 años.

“Es horrible, nosotros vimos a la muchacha gritando que pedía ayuda y luego en el piso”, me contaron unos vecinos.

Aunque he cubierto muchos casos e historias de violencia doméstica y amantes despechados, esta me tocó el corazón. Algunos conocidos de la joven me llamaron para contarme lo que había sucedido y de pronto vi en los noticieros que su expareja estaba todo ensangrentado luego de un enfrentamiento con la policía. Hoy por hoy está en prisión.

La mujer sobrevivió al ataque pero quién sabe si sobrevivirá a la desconfianza y al miedo.

Desconfianza en un sistema que no puede proteger del todo a los más vulnerables. Miedo al saber que hay muchos “Walters” haciendo daño a tantas mujeres… Pavor de pensar en que su hija pueda seguir sus pasos y al crecer se involucre con un abusador.

Lamentablemente es poco lo que se hace por las víctimas de violencia doméstica… Hay mucho por hacer y mucho por contar.

Este artículo fue publicado en Huffington el 26 de febrero del 2014

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