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Yo pensaba que con la recaptura de “El Chapo” Guzmán, el narcotraficante más buscado del mundo las cosas en los medios de comunicación se pondrían, por decir de alguna manera divertidas. Pero se han puesto peliagudas.

Amén del sin fin de versiones que corren sobre el famoso fugitivo, ahora resulta que dio una entrevista más que exclusiva a Sean Penn, un actor famoso no sólo por sus cualidades histriónicas, sino por su afán de reunirse y entrevistarse con personajes antagónicos a todo nivel. Le da lo mismo visitar a Evo Morales que sentarse a tomar tequila con “El Chapo”.

Es cierto que muchos periodistas habrían hecho lo imposible por lograr una entrevista con este señor y que al enterarse que un actor de Hollywood lo consiguió pues corrió una especie de envidia profesional pero, también es cierto que otros se habrían negado por todas las connotaciones éticas y de seguridad que eso conlleva. Además, está el cuestionable hecho de permitirle al entrevistado revisar la versión a publicar para su aprobación, algo que supuestamente ningún medio serio se atrevería a permitir. Contestó sólo lo que quiso contestar a través de un video sin permitir una reacción ante sus respuestas, lo que da lugar a que el video era más una especie de auto promoción. ¿Es válida una excepción con Guzmán Loera? Tal vez a nivel de ventas y publicidad si, pero periodística y éticamente hablando no. No nos hagamos los tontos y al pan pan y al vino vino.

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Pero a mi poco me importa Sean Penn, me interesa mucho más la participación de Kate del Castillo para lograr semejante encuentro. ¿Porqué no hizo ella misma la entrevista? ¿Porqué no conseguírsela a su hermana quien sí ha ejercido el periodismo durante mucho tiempo? ¿Será que “Rolling Stones” u otro medio de comunicación no le habría hecho caso a del Castillo si les hacía semejante propuesta?

Ahora se dice que los actores están en serios problemas no por haber hecho una entrevista que, al fin y al cabo es parte de ejercer la libertad de prensa pues en ese momento estaban en una asignación para la revista americana, pero sí por supuestamente haber avanzado en conversaciones para realizar una película sobre la vida del delincuente lo que les llevaría a una relación comercial con el crimen organizado y el narcotráfico.

Para acabarla de fastidiar, ahora resulta que de acuerdo a múltiples mensajes de texto entre Kate, El Chapo y el abogado de este, la actriz y el narcotraficante tenían entre ellos algo más que una posibilidad de negocios. La conversación entre los tres, deja entrever que a El Chapo definitivamente le gustaba Kate y esta….se dejaba querer.

En fin, veremos como sigue desarrollándose esta verdadera película de “El Chapo” llevado al nivel de estrella de rock.

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