Durante siglos, las mujeres latinoamericanas hemos escuchado la famosa frase retumbando en los oídos. “La suerte de la fea….la bonita la desea”.

“¿Cómo es posible que semejante “personaje” se haya conseguido un novio así?” Casi todas hemos pecado de juzgar el atractivo físico de otra mujer en base a nuestras propias carencias y cánones de belleza.

“En todas las razas hay mujeres lindas” por supuesto que si, pero, no sé por que razón me sentí ofendida cuando me llamaron “exótica” y me dijeron que yo parecía una “esquimal”. Con desesperación busqué fotografías de las señoras esquimales y simplemente no pude encontrarme el parecido. En lo único que noté un lejano acercamiento fue en sus mejillas sonrosadísimas producto de la gélida vida que llevan, las mías chapeaditas bien bonitas, cortesía de los cosméticos. Aunque pensándolo bien, genéticamente con todo esto del ADN quizá una de ellas fue mi primera madre mitocondrial.

Recientemente el tema nuevamente salió a relucir en una charla chismorrona entre amigas y es lo que me lleva a escribir el día de hoy esta breve reflexión.

¿Qué es ser bonito? ¿Qué es ser feo? ¿Por qué insistimos tanto en este rollo de la belleza física? ¿Tienen realmente suerte las “feas”? Yo constantemente bromeo con aquello de que “hay que ayudar a la naturaleza” especialmente con cosas que te incomodan a ti.

Supongo que debe haber estudios científicos y sociológicos al respecto pero quise manifestar mi pensamiento porque siempre he creído que “la suerte de la fea…a la bonita le vale madre”.

Yo como estoy bonita…¡no me preocupo! Jajajaja aunque me digan EXÓTICA…


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