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No cabe duda que uno pone y Dios dispone. Las cosas cambian de un día para otro y nosotros debemos estar listos también para ese cambio. No es fácil modificarnos rápidamente pero es que si no lo hacemos así, terminamos sufriendo mucho.

Me he dado cuenta que vivimos posponiendo eventos, vacaciones, visitas a nuestros padres, la compra de algún objeto, iniciar una actividad o pintar la casa. Pensamos que mañana es un mejor día para hacer eso que supuestamente tenemos planeado hacer, pero la realidad es que mañana es ayer.

¿Para qué esperar? Si bien es cierto que algunas veces no podemos afrontar ciertos gastos, la realidad es que la mayoría de las veces lo que nos detiene realmente de nuestro anhelo es nuestra propia ineficacia para alcanzarlo.

“Voy a divorciarme cuando mis hijos crezcan”, “voy a estudiar una maestría en unos 3 años”, “voy a volver a mi Patria cuando las cosas mejores”. ¿Porque soportar años de un mal matrimonio? ¿Tendremos en un futuro el tiempo para hacer la maestría? ¿Mejorarán las cosas en nuestro país? Sabemos las respuestas. Qué angustia vivir esperando el mejor momento para dar el paso y cambiar nuestra vida.

Una situación familiar de emergencia no sólo ha puesto en perspectiva mis prioridades en la vida, sino que me ha llevado a filosofar un poco sobre esto del tiempo y la espera.

Desde hace muchos años tengo el deseo de aprender a tocar la guitarra. Veía a mi hermana tocarla y me decía “algún día voy a aprender”. Compré 3 guitarras… y las colgué de adorno en mi casa.

Finalmente 2 años después y en medio de una noticia que me tiene preocupadísima decidí que no podía aguantar más y que aunque ya mis sentidos no son los que se requieren necesariamente para tocarla bien, me inscribí junto a mi hija en las clases musicales.

Me duelen los coyunturas y tuve que dejar al ras las uñas. Algunos callos empiezan a salirme en las yemas de los dedos, pero las notas de la guitarra empiezan a tomar sentido cuando aprieto las cuerdas. Nada, que planes no se deben postergar y es que la vida misma no espera.

Este artículo fue publicado en Huffington el 11 de noviembre del 2015

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