Por increíble que parezca, mi hija, mi bebé, mi niña, está lista para manejar.

Con emoción la acompañamos su tía Vero y yo a hacer su examen de manejo y obtener su licencia el día exacto en que cumple 16 años. A los 15 obtuvo el permiso y durante 12 meses practicó bajo la sombra de su madre.

Te amo Angela, Dios bendiga tu camino

Pareciera que ayer estaba metida en su sillita de bebé dentro de un auto y hoy va por el mundo conduciendo uno.

Por una extraña razón sentí la necesidad de decirle unas palabras cuando estaban a punto de entregarle su licencia.

“Hasta aquí te he cuidado yo, ahora vas a tomar en serio las riendas de tu vida. Imagina que ese carro es tu futuro, el destino tu meta, el camino la forma para alcanzarla.

Intenta hija de mi alma, escoger las mejores rutas, evitar los baches y pasar con calma y serenidad los topes que pretendan detenerte. Solo están puestos para que aminores el camino en caso de que por ir acelerada puedas ponerte en riesgo.

Recuerda que no hay prisa que valga, lleva tu propio ritmo. Pisa y suelta el acelerador de acuerdo a lo que necesites para llegar a tu destino final, estoy segura que estará lleno de sueños, nostalgia y anécdotas.

Yo te abracé con fuerza y te cobijé bajo mis alas, pero ha llegado el momento en que extiendas las tuyas y empieces a vivir otro tipo de emociones.

Avante en tu camino mi amor y que Dios y la Virgen te acompañen siempre. Tu madre te bendice cada día”…

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