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El 2013 fue un año de extraordinarias aventuras en mi vida emocional, personal y profesional. Con gran orgullo puedo decir que Dios me bendijo con una nueva casa, un nuevo carro y hasta un trabajo nuevo dentro de mi misma empresa en donde enfrentaré otros retos. Y entonces, en mis meditaciones diarias, hoy se me ocurrió escribir….lo aprendido en este año que recién nos deja.

Aprendí…

-Que el que tiene Fe y a Dios en el corazón….lo tiene todo.

-Que pese a todo, NUNCA se puede dejar de creer en el amor. Aunque te lastimen, aunque llores, aunque te rechacen, aunque te juzguen. Ama siempre…de lejos, de cerca, por fuera, por dentro.

-Que por mucho que nos duela… a veces, hay que aprender a vivir en la mediocridad…sin ser parte de ella.

-Que no hay días nefastos, solo malos momentos…y como todo….pasan.

-Que eso de que “al que madruga, Dios lo ayuda”…es muy cierto.

-Que a veces hay que dejar de remar y simplemente como al camarón…duérmete…y que te lleve la corriente. No siempre se acaba mal. Es más, a veces la corriente y el temporal pueden llevarte al otro lado del río.

-Que eso de “buscar el mejor momento” es una tontería. El tiempo de Dios es perfecto. Las cosas pasan, cuando tienen que pasar, porque él lo quiere así. Si la oportunidad se presenta HOY, tómala, mañana podría haber desaparecido.

-Que a la guerra….no se puede ir sin fusil. Si no estás preparado para entrar en un pleito o dar réplica a una provocación, lo mejor es apretar el pedal del freno… hasta adentro.

– Que no hay trabajo que compense las horas perdidas con tu familia, con la gente que quieres, contigo mismo.

-Que la soledad y la poesía son muy malas consejeras ¡pero como se disfrutan! la soledad, la poesía y el mal consejo.

-Que nadie puede quererte más que tú mismo. Ni tu pareja, ni tus hijos, ni tus padres. El único responsable en ser verdaderamente feliz eres tú.

-Que a veces, las mayores pruebas de confianza y compromiso te la dan desconocidos.

-Que tus amigos de la infancia, son los que mejor te conocen porque pueden ver al niño que hay en ti, aquel que tenía sueños, anhelos y esperanzas. Y esos amigos, los de tus primeros años son para siempre.

-Que todo lo que te regalen tómalo a manos llenas, con un corazón agradecido y sin orgullo.

Y tu ¿Qué aprendiste?

¡Feliz 2014!

Este artículo fue publicado en Huffington el 15 de enero del 2014

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