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Los caballeros las prefieren….brutas. Si, tontas, huecas, sosas, sin sentido común, por cierto el menos común de los sentidos.

Semejante afirmación vino de la boca de una señora que hablaba con otra mujer en una cafetería. Yo estaba escribiendo en la mesa contigua pero el tema me llamó la atención. Pensé que hablaban de la serie colombiana de televisión, pero no. Con mi característico sentido periodístico levanté oreja y me puse a escuchar.

“Te lo he dicho muchas veces entre más tontas más les gustan. Las bobas los vuelven locos. Como no hacen preguntas y están dispuestas a todo pues les resulta cómodo. Parece que en lugar de una compañera buscan una fanática que les aplauda por todo, que les digan que están guapos y que sonría constantemente a sus estupideces”.

A mi la cosa no me pareció tan grave…digo, me encantaría lo mismo, especialmente que se rieran de mis estupideces. Pero cuando me pongo “estúpida” me mandan al carajo, ¿Será que son inteligentes? Seguí escuchando.

“No mamita, ya claudiqué…me doy por vencida. No me voy a hacer la tonta con tal de retener a un hombre”.

¡Mira que eres bruta! ¡Hazte la tonta y asunto arreglado! pensé.

Ummm, un momento. Solo un tonto, busca a una tonta ¿que no? A ver, primero definamos la palabra tonta…porque hay tontas muy vivas.

“Es real. Hombres inteligentes prefieren a mujeres tontas. Prefieren ser cabeza de ratón que cola de león. O sea, quieren ser ellos los que lleven la batuta en la relación y que la mujer los siga y haga solo lo que ellos dicen….son tooooontas y a ellos les encanta. Fíjate en Vargas LLosa, un pensador con una ‘socialité’ de una banalidad de espanto”.

Mi oreja se puso más alerta. ¿En verdad las prefieren tontas? Me moría de ganas de meterme a la conversación. La charla iba subiendo de tono y y a mi ya me habían servido dos tazas de café. Estaba en mi punto máximo de atención. Se suponía que iba a escribir “alejada del ruido” pero la charla estaba de palco. Además, hablaban de doña Isabel Preysler que según mis cálculos no tiene un pelo de bruta. Luce fantástica a sus más de 60, tiene 5 hijos que la adoran, una cuenta de banco con varios ceros y por si fuera poco se ha casado varias veces con hombres aparentemente interesantes, ricos, famosos y…¿brutos? O sea…¡es brillante la mujer!

“Pues no se…me parece que estás exagerando. Es posible que un hombre pueda parecer inteligente y la mujer una bruta. Habría que estar en la cabeza de ambos para ver si alguno tiene problemas de autoestima y quien es más tonto de los dos” le respondió la mujer que la acompañaba.

“Yo se lo que te digo. Tuviste suerte con tu marido”.

¡Es bruta! Pensé rápidamente. Si tiene marido, según la otra es bruta. Y yo ¡inteligentísima! ¿O más bruta? ¡Que dilema! Pienso luego ¿existo?

Las mujeres se levantaron y se fueron. Y yo me quedé ahí, en medio de un “lapsus brutus” con mi taza de café.

 

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Comments
  • Wanda Gomez
    Responder

    Hay amiga,leo todo lo que escribes pero ahora si me he podido reir…..

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