Women arguing

Hace unos días una amiga me contó que no aguantaba a la ex de su marido.

“Es una maldita desvergonzada, arrastrada, sin dignidad. Me tiene harta, no nos deja en paz ni a mí ni a mi pareja. Quiero enviarle una carta y contarle todo lo que pienso de ella, pero sin que se entere que fui yo”.

Al principio no entendí muy bien. ¿Para qué escribirle a alguien “fulana de tal”, la mujer de tu ex pareja piensa que eres una “quita maridos”.

“No no, así no. Lo que quiero es que ella sepa que no tiene dignidad porque está dispuesta a rebajarse para conseguir a un hombre”.

¿Y crees que le va a importar? Le pregunté. La realidad del caso es que es una pelea muy tonta, tan tonta como los comentarios de la muchacha.

“Es que se la pasa en Facebook poniendo canciones románticas y mensajes con fotos diciéndole a mi marido que lo está esperando”.

¿Y para qué andas viendo tú lo que ella pone? ¿Qué te importa lo que hace, escribe o deja de hacer la mujer? Para empezar, está en su derecho de hacer y decir lo que quiera en su muro de Facebook o en cualquier lugar. Si tú y tu pareja están felices…¿qué importa lo que ella diga?

“Es que ellos fueron novios, rompieron, él me conoció a mí, rompimos, volvió con ella, rompió con ella y volvió conmigo”.

Parecía un trabalenguas.

“Y ahora, ella quiere volver con él y está haciendo lo imposible por conseguirlo. Es una ‘zorra’ que no le importa destruir una familia”.

Me dolía la angustia de mi amiga, y aunque entendí su disgusto no estuve de acuerdo en varias cosas. Ni en maltratar a la mujer, ni en describirla ofensivamente ni mucho menos en enviarle cartas o mensajes “secretos” para ver si los entiende. Obviamente tiene una meta y si se pone las pilas la consigue.

“Mira, yo creo que tú debes olvidarte de ella y dedicarte a tu casa y tu familia. Si tu pareja te quiere a ti, no importará lo que ella haga, diga o deje de hacer. Todos tenemos historias. Nunca falta un hombre o mujer celosa que no se resigna a la pérdida. O peor aún, quizá tu pareja ha dado pie a que ella piense que puede haber algo entre los dos. Como sea, lo importante es que ese lugar de señora que tanto quieres te lo tienes que dar tú… y él”.

Las mujeres insistimos en culparnos unas a otras cuando la realidad es que el problema es la pareja, no la tercera en discordia. Si uno está seguro de alguien, qué importa lo que otros hagan.

Además, nadie es dueño de nadie. “Mi pareja”, “mi marido”, “mi”… nada. Somos libres y soberanos de elegir cómo queremos querer y que nos quieran. Un papel no obliga a nadie a nada, ya eso está más que comprobado. Así que, vivamos el amor mientras nos dure y cuando ya no nos quieran… adiós… que te vaya bien. Si regresa… ¡es porque nadie más lo quiso! No más fantasías con el señor amor.

Este artículo fue publicado en Huffington el 13 de diciembre del 2015

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