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Tremendo. El año nuevo ya llegó y con el las famosas metas y anhelos a cumplir. Bajar de peso, tener un carro nuevo, una casa o un buen novio, son los deseos más comunes.

Pero… por lo general pocas veces se cumplen. No porque no se quieren de verdad, sino porque el corre corre de la vida diaria nos desenfocan de eso que tanto queremos obtener.

El año pasado, con unas amigas escribí muy contenta mi lista de todas esas cosas que pensaba lograr en el año que recién se fue. Conseguí solo una, y la más importante: mantenerme con una buena actitud a pesar de los problemas.

Durante los primeros meses del año enfrenté diferentes crisis escolares por la conducta de mi hijo menor, que terminó obligándome a enviarlo a vivir un año con su papá en una ciudad muy lejana a la mía luego de un ataque de nervios. En eso estaba cuando mi hija, una pre adolescente también me dio algunos dolores de cabeza. Problemas económicos, y mucha tensión laboral se agregaron a un año cargado de muchas circunstancias que culminó con la noticia de la enfermedad de un ser querido.

No tuve tiempo de cumplir mis metas entre tanto lío. Mentiría si digo que me siento mal. La realidad es que casi todos mis esfuerzos los usé intentando hacerle frente a los diferentes vendavales cayendo, levantando y volviendo a tropezar.

Por eso, he decidido que esta vez no voy a hacer grandes propósitos. No porque no los tenga o no pueda necesariamente cumplirlos. Sino simplemente porque creo que daré importancia a cosas que podrían tener un mayor impacto en mis seres queridos y en mi persona.

Mantenerme positiva ante circunstancias difíciles, llorar cuantas veces sea necesario, decir mucho más “te quiero”, buscar nuevas formas para acercarme más a mis hijos, contar mejores historias… Hay tantas metas para escoger las que te lleven a una mejor vida a ti y a tu familia. ¿Qué no bajaste de peso como pensabas o n pudiste comprar la casa nueva? No importa. Estás aquí sobreviviste a múltiples situaciones negativas de la vida misma. Ya eres un ganador.

Ahora sí, ¡Feliz 2016!

Este artículo se publicó primero en el Huffington Post el 3 de enero 2016

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