Esta imagen ha sido tomada de la cuenta de Instagram de Patricia Ripley, acusada de asesinar a su hijo autista

EL TRISTE CASO DE ALEJANDRO RIPLEY

De acuerdo a la red social de Instagram, Patricia Ripley, acusada de asesinar a Alejandro, su hijo autista de 9 años en Miami el viernes pasado es…una sicóloga. Al menos eso dice en su perfil. O sea, una experta en la mente humana. ¿Cómo pudo entonces hacer algo tan horrendo? Solo Dios y ella saben. Imagínense ser su paciente o estar bajo terapia con ella.

Su perfil muestra frases y fotos motivacionales sobre el amor a Dios, la paciencia y la superación de los problemas.

Pero existe un perturbador video en el que se ve claramente como empuja a su niñito al canal y sale corriendo mientras el inocente patalea en el agua. Eso nos obliga a cualquiera a emitir un juicio, estemos o no en lo cierto. Así que dejemos la hipocresía con eso de “no juzgar”.

Duele el alma ver a esa criatura ser empujado por su propia madre. Se ve como unos vecinos lo salvan y ella lo seca. Una hora después vuelve a intentar ahogarlo y ahora si que lo logra. Nunca podré entender que alguien pueda ver morir a su hijo y no ayudarlo. No dar la vida por él.

Al ver sus mensajes en Instagram uno también se hace una idea de alguien, de su forma de pensar o de su afiliación política. A simple vista podría decir que se trataba de una persona “normal”.

En pocas, las redes sociales queridos amigos, nos muestran un mundo de fantasía. Personas con matrimonios divinos, fiestas fabulosas, viajes o trabajos glamorosos.

La realidad puede ser muy pero muy, pero muy distinta.

Los invito a reflexionar y a no sentir envidia por lo “bien” que le va al otro. O porque tiene un marido con “dinero” o una casa fabulosa solo porque eso dicen en Facebook. Muchas traen la bolsa Prada o Gucci y ni siquiera 10 dólares dentro de ella.

“No todo lo que brilla es oro” dice el refrán popular. No sabemos tampoco que pasaba en el interior de la familia de Alejandro Ripley y mucho menos lo que hay en el corazón de su mamá.

Que estos casos de horror nos sirvan no para ser mejores, eso dudo mucho que lo logremos como humanidad, pero por lo menos para evitar ser víctimas de las comparaciones, la envidia o la maldad.

Donde está Dios…anda el diablo rondando. Ojo, mucho ojo….

PD: Las fotos las bajé yo, de la cuenta verificada de Patricia Ripley.

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