José José representó dignamente la mexicanidad. Aquel que viene de abajo, sufre, triunfa, cae y se logra levantar. Una y otra vez. Perder y ganar. Comenzar y nuevamente comenzar.

“El triste” aquella icónica melodía, parece haberse impregnado en la conciencia cívica de un pueblo que se identificó profundamente con su intérprete. El cantante compartió con cada mexicano cama y mesa. Amor y desamor.

Y es que, los mexicanos amamos al estilo de José José. Con pasión e intensidad, con entrega absoluta y con la determinación de aquel que sabe perder en la batalla amorosa. 

Suplicamos el cariño entre lágrimas y de la misma forma lo podemos olvidar. Somos prácticos y soñadores si es que eso puede combinarse. La muerte y la vida se celebran por igual y la pasión se lleva a flor de piel. Como tantas veces lo dijera en sus interpretaciones cargadas de un sentimiento singular.

“Lo que no fue, no será”, “40 y 20”, “Desesperado”, “El amor acaba” cada melodía significó y contó en un corto poema un momento particular en nuestras vidas. 

Sentémonos una tarde lluviosa y escuchemos sus canciones. Nos sentiremos irremediablemente tristes. Seguramente derrotados y con ganas de llorar porque con José José se mueren también quizá recuerdos de una noche extraordinaria en brazos de aquellos que nos quisieron. Si es que alguna vez nos quisieron.

“Si me dejas ahora”, “No me digas que te vas”, “Almohada”, su voz extraordinaria acarició alma y pensamiento. No hubo rincón de México donde su canto no fuera aplaudido y alabado.

¿Porqué te queremos tanto José? Porque representas al padre, al amigo, al hermano, al hijo, al mismo amor que se tuvo y que se fue. Al amor de hoy y al amor de ayer. A ese México escondido en un lugar particular de la memoria. Al México feliz al México de siempre.

Gracias por darnos patria…a través de tus canciones y tu voz inolvidable…

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