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Durante mucho tiempo, casi desde que me divorcié me preguntan porqué no tengo pareja. A veces, no me dejan responder y la gente hace conjeturas tontas.

-Tienes muchas expectativas. Soltero, sin compromisos, sin rollos. Ubícate- me dijo una buena amiga.

-Ubícome…¿dónde? ¿Dónde me pongo para que lo que se supone busco me encuentre o yo pueda dar con el? Estoy dispuesta a mirar con lupa, por si perdió el GPS y anda atolondrado-.

-Todo lo tomas a broma. Lo que sucede es que estás cerrada al amor. No quieres que te lastimen y por eso te pones a la defensiva. Relájate, déjalos ser y pásala bien- siguió diciéndome mi amiga.

Es cierto. La mínima posibilidad de dolor alguno me saca ronchas. Unos cuantos golpes en el pecho me han dejado cicatrices. Hace tiempo, tomé la difícil decisión de no sufrir por amor ateniéndome a las consecuencias que se traducen en una digna soledad. Es que detesto con el alma hacer papelones. Los que me gustan no gustan de mi…y viceversa. Y que conste que entiendo perfectamente que el amor no duele y que lo que nos hiere es el rechazo, la injuria, las críticas, el desdén y todos los sentimientos mezquinos que afloran una vez tenemos “pareja”. Es como si un chip se nos prendiera por dentro y decidiéramos equivocadamente hacer del otro una especie de clon..o nuestro o del amante de otra.

-Óyeme querida, te recuerdo que yo no estoy buscando pareja, aunque no me niego la oportunidad de ser feliz unas horas o unos días…entendí que el amor es pan de un rato…pero, en todo caso no espero a ningún galán, ni a un millonario, ni a nadie que quiera casarse o tener un compromiso formal conmigo. No tienen que darme un anillo ni pasearme en París….bueno, quitemos eso de lo de París”-.

-Entonces, no te entiendo. ¿Qué quieres?- se dio por vencida.

-Solo quiero que me quieran como quiero-.

-¿Qué qué qué? Ahora te da por filosofar?- contestó mi interlocutora que parecía no hablar español.

-Quiero que me quieran como quiero…es una conjugación de verbos. Quiero…que….me…quieran….como….quiero. ¿Capish? Piénsalo bien…¿no sería maravilloso?-.

-Pero mujer si el amor es algo muy simple. Te gusta, le gustas, se encaman y luego ven-. ¿Quieres que se enamoren de ti a estas alturas? ¿Estás buscando un novio que te presente a su familia? ¡Por favor!-.

-No, no y no. Simplemente quiero que me quieran como quiero…o sea, como quiero yo. Lo demás es lo de menos. Que no pretenda cambiarme, ni adoctrinarme, ni encajonarme. Que respete los largos silencios en los que a veces me hundo y que pueda aguantar la descarga cuando las palabras parecen incontenibles dentro de mi. Que sepa que de vez en cuando me voy de este plano, aunque me esté contando lo bueno que estuvo un partido de futbol. Que me escriba un mensaje en la mañana, o me dedique una canción romántica. Que pueda, cuando la furia me acalambra ponerse en mis zapatos y emocionarse conmigo al escuchar una melodía o leer un verso o que por lo menos entienda cuanto disfruto la poesía. Que me deje llorar en su hombro sin preguntarme nada. Que no se asuste, si de vez en cuando, al hacer el amor, me escurren unas cuantas lágrimas. Alguien dispuesto a aceptar que soy neurótica y maniática, obsesiva compulsa, irónica y dramática-.

-Enloqueciste Dianilla-.

Ummmm, creo que si…

 

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