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Durante años viví lo que llamo el “síndrome de la mujer trabajadora” una especie de enfermedad que nos ataca creo que a todas las que, por gusto o necesidad salimos a ganarnos un sueldo. La charla con mi mejor amiga me hizo recordarla con todos sus síntomas.

El miedo al timbre del teléfono cuando estaba yo en una reunión importante y de último momento…sabiendo que era mi ex pareja quien me esperaba a cenar.

“¿Todavía no sales? ¡Te pasas!” luego otra llamada, y otra y otra. Ni hablar de las caras al llegar a casa.

“Estoy esperándote hace media hora” ¿dónde estás? ¿En el tráfico? ¡Mentira!” me reclamaba mientras yo pisaba el acelerador a fondo transitando en una carretera.

“¿Otra vez te está llamando tu jefe? ¡Dile que no llame A MI CASA!” Recuerdo correr con el teléfono al baño para que mi supervisor no escuchara los reclamos.

“¿Que quiere esa mujer?” Dile que te deje de enviar mensajes”.

Aunque las explicaciones eran válidas es difícil para cualquiera comprenderlas. No lo culpo, simplemente entendí que como dice el refrán “no se puede estar bien con Dios y con el diablo”…y yo, por descarte, no por elección me tocó finalmente estar bien con el diablo….o con Dios, cuestión de enfoques.

“Te vas a arrepentir” me ha dicho por ahí…y quizá tengan razón. Pero como predecir el futuro lejano no está dentro de mis habilidades elijo simplemente vivir como vivo hoy.

Defiendo mi derecho a disfrutar de una profesión que me apasiona sin sentirme culpable por amarla.

Con cariño para todas mis congéneres solteras, viudas, divorciadas o casadas que deciden ganarse el pan con algo más que el sudor de su frente….

#trabajadora #mujer #éxito #femeneidad #periodismofemenino

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