Finalmente, después de tanta barbaridad, uno de los grandes ídolos, de México para el mundo, llega a su país para que el pueblo que tanto lo quiso pueda despedirlo como se merece un GRANDE.

Solo los mexicanos entendemos porqué era tan importante que volviera a tierra azteca aunque sea de la forma en la que su viuda lo permitió. Despedimos al cantante, al padre, al amigo, al hermano. A un mexicano que representó intrínsicamente lo más profundo de nuestro pensamiento y forma de ser.

No solo lo va a recibir Bellas Artes, el centro cultural más importante del país sino también lo espera la Basílica de Guadalupe para una misa en honor de quien fue guadalupano de corazón.

Nosotros no vemos la muerte como cualquier otra cultura. Podría decir que es inexplicable.

Tenemos, sentimos la necesidad de que nuestros muertos se vayan en medio del dolor y la alegría. Cantamos aunque estemos tristes. Lloramos aunque estemos felices.

Para que lo sepa el mundo y aunque se hayan repartido las cenizas, JOSÉ JOSÉ es INDIVISIBLE, en esos restos se encuentra todo el amor del pueblo mexicano para un artista que se entregó con todo.

La GRANDEZA MEXICANA hoy lo recibe, con amor, nostalgia, tristeza 😢 y alegría…

Adiós José…

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