“Acéptate como eres”, “Ámate tal como estás” “Soy así, el que me quiera…que se aguante”.

A cada rato leo estas frases aparentemente motivacionales que nos invitan a querernos. Pero…¿No nos están haciendo más mal que bien?

Soy una persona horrorosamente realista y confieso que tengo problemas “aceptándome” como soy. Pienso, luego existo.

Aunque creo que mi autoestima alcanza puntos altísimos, la realidad es que toda mi vida he tratado de ser una mejor versión de mi misma.

Me digo con cariñito: “Mimisma, hay que ponerse una mascarilla en ese rostro cuarentón ¡el mundo no tiene que verte así muñecona!”

Ojo: La autoestima no significa estar ciegos…o sordos. Si alguien me dice “Te veo cansadita” lo traduzco de inmediato a un “Mi hermana ¡qué jodida te ves!” y miren…yo…primero muerta que sencilla, básica o elemental.

Si estoy pasada de peso y el espejo lo refleja…me pongo a dieta. Hago ejercicio 🏋️‍♀️ y busco 4000000 formas de bajar esas libras. Y las bajo porque las bajo. ¡Como fregados no!

Si tengo la nariz de Pinocho, me someto a cirugía. Un perfil griego a nadie le cae mal.

Si el maquillaje me hace lucir mejor, compro los más buenos del mercado…¡y los uso a full velocidad! ¡Sombra aquí y sombra allá, maquíllate, maquíllate!”.

Si mi espíritu decae, leo. Me instruyo, oro o acudo a una congregación.

Si tengo conflictos en mis relaciones personales busco respuestas y acudo a un “coach” (Jenny Villasana Dib) de vida a que me ayude a entender por qué hago lo que hago y cómo avanzo hacia relaciones sanas.

Yo no acepto mis nalgas caídas o mis muslos flácidos. Tampoco acepto mis arrugas o la papada que me recuerda que no me cuezo al primer hervor. Ni al segundo.

Digo no a mi mala leche cada mañana porque nadie tiene que “quererme como soy”. Pretendo a como de lugar, envejecer con dignidad, con un espíritu alegre y chocarrero.

Aunque no me obsesiona la perfección quiero tener una buena calificación en todas las facetas de mi vida.

¿Por qué me tengo que aceptar gorda, flaca, fea o arrugada? ¿Por qué me voy a conformar con usar ropa de ruca si nací en 1971? ¿Voy a renunciar a los tacones 👠 porque los pobres pegan de gritos cuando me trepo en ellos con toda mi humanidad? ¿En serio tengo que tener mi casa toda destruída? No, no y no.

Aceptarnos como somos no significa quedarnos estancados porque si somos honestos al hacerlo terminamos lloriqueando en una esquina nuestros muchos defectos o grandes miserias.

Aceptar la imperfección y ¡corregirla! debería ser un mandamiento bíblico…ay Diosito ¡ten misericordia de nuestras insensateces!

Gente de bien o de mal…vamos a darnos verdadero afecto, lo mejor de lo mejor de ¡mi para mi!…¡de ti para ti! ¡De él para él!

¡Con amoooooooorssssshhhhhhh!…

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