De todas las cosas que me han llamado recordé esta mañana una palabra en particular: Egoísta.

Mi madre, mi abuela, mi jefe, mi ex marido, algún galán, amigos, hijos, parientes, compañeros de trabajo y uno que otro personaje consideran que soy una persona preocupada solo de lo mío. Y acepto que en muchas ocasiones esa ha sido mi única posibilidad de sobrevivir.

Curiosamente me llaman así cuando decido hacer lo que me place a mi o cuando no cedo a chantajes y estupideces. Al pan pan y al vino, vino. Por cierto ¡salud!

A pesar de eso, me considero una persona súper empática que sabe ponerse en el lugar de los demás y que si puedo, ayudo a quien se deje. Lean bien, a quien se deje. Ofrezco mi mano amiga, pero no la sostengo en el aire más de 5 minutos. Es que me canso y se me adormece.

La diferencia es que a excepción de mis hijos y mi gato 🐈 no siento responsabilidad alguna de que absolutamente nadie alcance su “nirvana” o “éxtasis”.

“¿Te largas de la casa pensando sólo en tí? “ me gritó en algún momento mi ex esposo. Salí corriendo más rápido.

¿Y en quién se supone que tengo que pensar? O sea, ¿Me quedo en un lugar, relación, trabajo, o situación que no me place o me lastima? No me parece correcto. No creo en el sacrificio innecesario y detesto ser de los que dicen “no me lo agradecieron”.

Estamos mal, muy mal acostumbrados a cargar de mugre y responsabilidades a otros sin tomar en cuenta si ese otro quiere hacerse cargo de uno. Nuestra felicidad depende exclusivamente de nosotros. Frase trillada pero muy real.

Egoístamente he dicho NO, a regalarle a nadie mi trabajo, a aceptar que me regañen por errores del “equipo”, a permitir que mis hijos me ordenen qué hacer o a quien invitar a mi casa y me he negado eternamente a permitir maltratos de ninguna índole.

Si a mi me pegan, no esperen la otra mejilla. Prepárense para la guerra porque no me voy a dejar. Si me insultan les voy a responder y si me da la gana los voy a dejar chiquitos con mi verborrea.

¿De cuando acá estamos obligados a “solidarizarnos” con las tonterías y malas decisiones de otros?

¿Por qué vamos a poner en riesgo nuestra paz mental, seguridad o sueños solo para que perengano sea feliz?

Hace mucho decidí que estoy de paso y que el mañana no lo tengo seguro. Lo que pensaba ayer en este momento me parece patético. Por eso, vivo un día a la vez. El famoso mantra mexicano “ME VALE MADRE” me acompaña al despertar.

Hoy me voy, hoy me permito, hoy disfruto, hoy renuncio, hoy acepto, hoy recibo, hoy me alegro, hoy me doy.

Que el mal llamado “egoísmo” inunde sus vidas para sentirse verdaderamente libres…

“He sido un ser egoísta toda mi vida, no en teoría, pero sí en la práctica”.
Jane Austen

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