UN ACCIDENTE DE CARRO

¿Ven porqué eso de perder el tiempo no va conmigo? La vida es corta. Hace unos años tuve un accidente automovilístico. Acababa de estar en casa de mi amigo y estilista Martin Richard y tenía la cabeza llena de rolos. Había mandado un mensaje de texto a otro amigo y habia llamado a mi casa para avisar «ya la mamá va para allá»…pero pues no. Todo cambió en un segundo. Me tocó esperar en medio de la calle a que llegara la policía mientras hacía…el recuento de los daños.

«¿Cómo le voy a hacer?…Mañana me toca levantarme a las 4, llevar a Angela al aeropuerto, regresar y meterme al supermercado, llevar los víveres a casa, arreglarme, llevar a Diego al colegio y salir corriendo para llegar a tiempo a mi entrevista de las 9 de la mañana. Carajo, no tendré carro».

Empecé a sentir dolor en el cuerpo y la cabeza, el estrees se apoderó de mi.

«Olvídate de mañana…¿Qué vas a hacer con este carro cuya puerta no cierra? ¿Dónde lo vas a dejar? ¿Llamaré a una grua? Dioooooossss me hace falta mi ex maridoooooooo»…pero no lo llamé.

Siguiendo el consejo de 3 señores que andaban por ahí y luego de dos horas de esperar por la policía me monté en el carro.

«Póngase el cinturón, mantenga la mano en el timón y con la otra la puerta. No mire hacia ningún lado que se va a marear porque lleva un pedazo de puerta abierta. Póngase una cancioncita para que se distraiga…de esas norteñas para mexicanas»…no me hizo gracia.

Puse a Camilo Sesto…»El amor de mi vida…has sido tu..mi mundo era obscuro hasta encontrar tu luz…» y así hasta que llegué a mi casa.

Finalmente a las 12:30 pasada la media noche pude acostarme a dormir. Una buena patada aseguró la puerta.

«Te necesito carrucho…mas vale que jales bonito cuando te prenda en la madrugada porque si no…te va a cargar…la chin%#$»…

Y funcionó..como todas las cosas mías cuando les pego una buena mentada.

Me dolían todos los huesos y el monedero…pero me quedó alegre el corazón ♥️

Que no se nos vaya la vida en tonterías, porque esta dura un minuto…

UN ACCIDENTE DE CARRO

LOS CABALLEROS LAS PREFIEREN….¡BRUTAS!

Los caballeros las prefieren….brutas. Si, tontas, huecas, sosas, sin sentido común, por cierto el menos común de los sentidos.

Semejante afirmación vino de la boca de una señora que hablaba con otra mujer en una cafetería. Yo estaba escribiendo en la mesa contigua pero el tema me llamó la atención. Pensé que hablaban de la serie colombiana de televisión, pero no. Con mi característico sentido periodístico levanté oreja y me puse a escuchar.

«Te lo he dicho muchas veces, entre más tontas más les gustan. Las bobas los vuelven locos. Como no hacen preguntas y están dispuestas a todo pues les resulta cómodo. Parece que en lugar de una compañera buscan una fanática que les aplauda por todo, que les digan que están guapos y que sonría constantemente a sus estupideces».

A mi la cosa no me pareció tan grave…digo, me encantaría lo mismo, especialmente que se rieran de mis estupideces. Pero cuando me pongo «estúpida» me mandan al carajo, ¿Será que son inteligentes? Seguí escuchando.

«No mamita, ya claudiqué…me doy por vencida. No me voy a hacer la tonta con tal de retener a un hombre».

“¡Mira que eres bruta! ¡Hazte la tonta y asunto arreglado!” pensé.

Ummm, un momento. Solo un tonto, busca a una tonta ¿Que no? A ver, primero definamos la palabra tonta…porque hay tontas muy vivas.

«Es real. Hombres inteligentes prefieren a mujeres tontas. Prefieren ser cabeza de ratón que cola de león. O sea, quieren ser ellos los que lleven la batuta en la relación y que la mujer los siga y haga solo lo que ellos dicen….son tooooontas y a ellos les encanta. Fíjate en Vargas LLosa, un pensador con una ‘socialité’ de una banalidad de espanto».

Mi oreja se puso más alerta. ¿En verdad las prefieren tontas? Me moría de ganas de meterme a la conversación. La charla iba subiendo de tono y y a mi ya me habían servido dos tazas de café. Estaba en mi punto máximo de atención. Se suponía que iba a escribir «alejada del ruido» pero la charla estaba de palco. Además, hablaban de doña Isabel Preysler que según mis cálculos no tiene un pelo de bruta. Luce fantástica a sus más de 70, tiene 5 hijos que la adoran, una cuenta de banco con varios ceros y por si fuera poco se ha casado varias veces con hombres aparentemente interesantes, ricos, famosos y…¿Brutos? O sea…¡Es brillante la mujer!

«Pues no se…me parece que estás exagerando. Es posible que un hombre pueda parecer inteligente y la mujer una bruta. Habría que estar en la cabeza de ambos para ver si alguno tiene problemas de autoestima y quien es más tonto de los dos» le respondió la mujer que la acompañaba.

«Yo sé lo que te digo. Tuviste suerte con tu marido».

¡Es bruta! Pensé rápidamente. Si tiene marido, según la otra es bruta. Y yo ¡Inteligentísima! ¿O más bruta? ¡Qué dilema! Pienso luego ¿Existo?

Las mujeres se levantaron y se fueron. Y yo me quedé ahí, en medio de un «lapsus brutus» con mi taza de café.

😂😂😂😂😂😂

Espero que nadie se ofenda con lo que acabo de escribir, no nos pasemos de…sentimentales….¿Me habré curado de la brutitis aguditis?…

Rick Sánchez y yo, riéndonos de sus chistes “tontos”