AMAR ES…

Amar es dar sin recibir…escribió alguien por ahí. ¿En serio? ¡Como somos hipócritas por Cristo redentor!

Absolutamente nadie ama sin esperar nada a cambio. Independientemente de que se obtenga o no el afecto del otro, la expectativa existe. No nos mintamos a nosotros mismos. Pero además cuando ese “amor” no es recíproco NO ES AMOR. Lamento desengañarlos si es que todavía conservaban esa tontina ilusión.

En mi adolescencia, me “enamoré” de un muchacho que no me correspondía como supongo nos pasó quizá a todos. Pero tenía 14 años y las hormonas alborotadas. Las hormonas las sigo teniendo alborotadas por ese asunto premenopaúsico solo que…ya crecí. En obra y pensamiento.

Dar, dar, dar y no recibir es una especie de auto maltrato que no va conmigo y creo que con absolutamente nadie. La RECIPROCIDAD es la clave del VERDADERO amor, a menos que lo hayas parido. Ahí sí que la puerca tuerce el rabo.

Fuera de eso, me niego a repetir la frasecita. Además de cursi, siento que nos ha llevado al mal camino y a permitir relaciones tóxicas y sin sentido.

He escuchado a tanta gente repetir lo mismo sin entender el verdadero significado del DAR y el RECIBIR.

José Luis Perales escribió una bellísima canción inspirada en la carta de San Pablo, a los Corintios. Seguramente la han escuchado y el coro dice así…

“El amor es la espera sin límites
Es la entrega sin límites
Y es la disculpa sin límites, sin límites
No es egoísta, ni se irrita, no…

El amor cree todo sin límites
Aguanta todo sin límites
Y es generoso sin límites, sin límites
No tiene envidia ni sabe contar
No pide nada…”

Entonces…tal vez algunos no hemos amado a ciencia cierta.

Dejen que les pongan un cuerno, les roben o los humillen, los maltraten o se divorcien, les quiten a los hijos o no les pasen la pensión alimenticia, o se acuesten con su mejor amigo o te golpeen y ahí, vemos donde queda el cariño y el amor sin límites….¡A otra perra con ese hueso!

Es tarde, me siento romántica y reflectiva…clara y colonial…

JINETEROS DEL AMOR

Cuando llegué a Miami en 1997 un término me llamó la atención: Jinetera. Descubrí que era la forma en que los cubanos llaman a las prostitutas…o prostitutos porque ¡de que los hay los hay!

Y es que pasa que eso del “jineterismo” no se limita a las féminas, lo comprobé yo mismita.

“Si te pido dinero prestado ¿me lo darías?” Me dijo un galán que me había invitado a cenar a un restaurante de mala monta.

“Claro que, por supuesto que, desde luego que, NO. NUNCA”. Ante mi respuesta el tipo molesto me respondió.

“Wow, no serías capaz de ayudar a tu pareja”.

Sonriendo mientras me tomaba aquel vino malísimo me escuché decirle.

“No soy tu ‘pareja’, no vivo contigo, no eres el padre de mis hijos, llevamos dos meses saliendo y de ‘novio’ acabas de pasar a la categoría de idiota”.

Curiosamente se enojó. En ese segundo el término jinetero tuvo el rostro del hombre frente a mi.

He contado la historia con nombre y apellido a todo el que se deja con la única intención de que estemos prevenidas. Se quieren meter a tu casa, manejar tu carro, comerse tu despensa y en general joderte.

Resulta que hay personajes que piensan que pueden “jinetear” con los sentimientos de la gente. ¿Qué les hace pensar que tenemos que “pagarles” por su afecto? ¿Nos ven muy necesitados de cariño o son unos simples aprovechados?

He decidido llamarles “jineteros del amor”…ay de aquel iluso que llega a creer que le quieren…

De hecho, si te quieren ¡pero ROBAR!