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El otro día estaba yo tristeando revisando mi Facebook cuando de pronto, un amigo mío que vive en Roma y con el que prácticamente no he hablado en años, me mandó un mensaje, así…de la nada.

“Hoy voy a ir a la Fuente de Trevi y voy a pedir por salud. Voy a lanzar una moneda por tí. Pide un deseo”.

Me quedé en shock. No sólo hacía mucho tiempo que no intercambiaba comunicación con él sino que además es una persona ocupada, famosa y simplemente no pensé que se acordara de mí.

Alguna vez lo entrevisté para una revista y me pareció adorable. Mi amigo es Enrique del Pozo, del famoso dueto español “Enrique y Anna”, quienes hicieron soñar y cantar a miles de niños por todo el mundo.

Mi ídolo infantil me decía que iba a lanzar una moneda al aire en la Fuente de Trevi para que yo pidiera un deseo.

Pensé entonces en lo maravillosa que es la vida y como todos estamos conectados a través del verdadero amor. Fue como si el supiera que ese día yo tenía las pilas bajas y Dios lo enviaba para darme aliento.

Emocionada, conté lo sucedido en mi muro en Facebook y entonces se produjo otro milagro… Una amiga mía de mi infancia y con quien canté las canciones de “Enrique y Anna” me escribió diciéndome que ojalá también alguien lanzara una moneda en la famosa fuente por la salud de su mamá…

Poco después, ¡Enrique le contestó! y le dijo que también lanzaría la moneda por ella.

Gladys, mi amiga, me escribió entonces diciéndome que estaba llorando. Que la había emocionado muchísimo saber que esta persona, desconocida para ella y su madre enferma iría a la fuente a tirar la moneda. Unas cuantas palabras, una intención, le habían devuelto la esperanza de ver sana a su mamá.

Entonces, muchos amigos míos empezaron a escribir en mi muro los recuerdos de su infancia gracias a la voz de Enrique y sus canciones. Otros me escribieron en privado pidiendo monedas al aire en la Fuente de Trevi por un trabajo que aún no les llega, por problemas en sus matrimonios, porque atraviesan un divorcio y otra persona quería la moneda porque su hijo estuvo al borde del suicidio.

No me atreví a mandar tantas peticiones a Enrique, pero sentí en el corazón, que la moneda que había lanzado por mi deseo cumplía todas las necesidades.

Yo no se sí vuelva algún día a Roma sintiéndome enamorada, como la última vez que la visité, pero estoy segura que hay ángeles en la tierra cumpliendo deseos… El mío, estaba hace poco de paseo, por la Fuente de Trevi, lanzando… Una moneda al aire.

Este artículo fue publicado en Huffington el 05 de julio del 2014

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