
Soy, como muchos saben, una mujer de fe. Una persona creyente en Dios, ese poder superior que hizo cielo y tierra. El mismo que hizo mares y cielos. El que creó a Adán a su imagen y semejanza y que sacó de sus costillas a una mujer. YO CREO.
Creo en la Virgen de Guadalupe, en Cristo y en sus extraordinarios milagros. De hecho, creo que el estar vivos es en sí la prueba más maravillosa de la existencia de Dios.
Mi problema empieza con la estupidez y la necedad.
“Dios lo va a cambiar”….”Dios te va a sanar” “Dios te va a quitar la depresión y la ansiedad” “Déjalo en manos de Dios”.
¿Por qué? ¿Porque tenemos que cargarle a Dios todas nuestras malas decisiones o problemas?
Escribo esto porque un hombre acaba de escribirle a otro que si tuviera fe…no tendría depresión y que lo que tiene que hacer es ¡Dejar los medicamentos!
¿Cómo una persona de mediana fe puede pedirle a otro que deje lo que le puede llevar a la sanación? ❤️🩹
Me molesta y mucho pensar 💭 que un consejo de esos puede llevar a alguien al suicidio.
Cuando uno está enfermo…busca en Dios la fortaleza, la tolerancia, la resistencia…y en la ciencia la medicina y la cura.
Constantemente pido a quienes me quieren “reza por mi”, “ora por mi” “prende una vela por mi”…mientras me pinche medicooooooo o me pongo pa mi número.
Rodilla en piso rogando a Dios que lo que entre en nuestro cuerpo venga de él para nuestra sanación física, mental y emocional.
Amigos míos de aquí y de allá, pensemos mucho y mucho antes de decirle a alguien que se deje de medicar o que haga esto o lo otro en nombre de nuestro Padre Celestial.




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